La isla de Hong Kong

Hong Kong es un territorio que conserva buena parte de su carácter colonial británico. A diferencia de la cercana China, el carácter de la ciudad es claramente occidental en lo que respecta a establecimientos comerciales, vida urbana u oferta gastronómica. Los coches, por ejemplo, al igual que en las Islas Británicas, circulan por la izquierda y en la rotulación pública se combinan siempre el inglés y el chino cantonés. Además, el número de habitantes que hablan correctamente ingles es muy elevado, por lo que la comunicación no supone ningún problema.

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El norte de la isla de Hong Kong

Hong KongDentro de la isla de Hong Kong, se pueden distinguir varias zonas. Empezando desde el este, el Parque Victoria supone un pequeño remanso de tranquilidad en una arquitectura vertical, como ya empieza a aparecer dirigiéndonos hacia el oeste en la zona de Causeway Bay, llena de tiendas y restaurantes, con grandes almacenes, luces de neón y vida comercial animada hasta bien entrada la noche.

Algo más hacia el oeste aparece la zona central y el SoHo. Aquí, en pleno distrito financiero, se puede encontrar una animada vida de cafés y restaurantes de estilo occidental donde, por el día, comen los trabajadores de las cercanas empresas financieras y, por la noche, existe una animada vida nocturna. De aquí salen también las interminables escaleras mecánicas que llevan a la parte media de la isla -aunque en realidad es la parte alta urbanizada, se le llama media porque desde ahí queda un largo camino aun hasta la cima de la colina- y el tradicional funicular que lleva a lo alto del Victoria’s Peak.

Siguiendo hacia el este, aparece la zona comercial de Sheung Wan, donde junto a tiendas modernas y occidentales, pueden encontrarse establecimientos típicos chinos donde poder encontrar hierbas medicinales o comprar nidos de pájaros para sopas.

Victoria’s Peak

Aunque lo hemos mencionado en nuestra portada, conviene detenerse por un momento en el Victoria’s Peak, la colina del centro de la isla de Hong Kong desde la que se divisa toda la misma. Son 552 metros de altura sobre el nivel del mar en apenas dos o tres kilómetros, lo que hace que la subida sea dura y con altos porcentajes, pero la vista desde lo mas alto merece realmente la pena. Hasta allí se puede subir de dos maneras: en funicular o a pie.

La mas habitual y tradicional es utilizando el funicular de madera que funciona desde hace mas de 100 años y es una de las principales atracciones de Hong Kong con una subida pronunciadísima que puede afectar a quien sufra de vértigo; pero también queda la opción de llegar hasta lo alto de la ciudad con las escaleras mecánicas del SoHo y, desde allí, continuar la caminata algo mas de media hora por un camino bien asfaltado que atraviesa el bosque -muy bonito, pero con unos porcentajes de subida altísimos-.

HongSea como fuere, el visitante que decida subir la colina se encontrara en ella con dos sorpresas: un gran centro comercial en lo alto y, en su terraza, fantásticas vistas de toda la isla de Hong Kong -el norte urbanizado y la naturaleza y playas del sur- y de gran parte de los territorios que componen la región autónoma.

El sur de la isla

Las Playas del sur de la isla de Hong Kong parecen vivir de espaldas al ajetreo de la ciudad. Curiosamente, en esta zona de la ciudad se pueden encontrar playas tranquilas y pequeñas localidades costeras, como Stanley o Repulse Bay con su pagoda de Kwun Yam, a las que se puede acceder en autobús.